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sábado, 7 de febrero de 2015

Primer amor...

Releí mi fragmento y encontré peculiar el continuarlo por estas fechas ya que casi es catorce, día del amor y la amistad para su sociedad, muy a pesar de mi antisocial debo admitir que respirar la ilusión inocente de todos los jóvenes, llenos de representaciones más que empalagosas de un órgano vital, o la silueta del trasero y espalda baja de una mujer según la interpretación que mejor les parezca, es algo divertido.

Pero precisamente esta dulce absurda y viciosa adicción al "amor" es lo que les estaba contando en mi ultimo escrito, me enamore, en algún momento de una relación arreglada que una prima acordó para mí.

Un mortal especial, cuyos ojos daban un vértigo de soledad y compasión, eran pequeños pero parecían querer saberlo todo, al principio solo me encontraba allí, en medio de el área polvorosa que separaba mi casa del resto del pueblo, la oscuridad, el frío de la noche, el olor a tierra mojada.

Toda la vida él había estado muy cerca, pero su pesada existencia lo obligaba a permaneces en las sombras, crear historias tristes, minimizar su existencia, era fascinante ver su depresión, me encantaba el pesimismo con el que se enfrentaba cada día, me encantaba ver como destruía mis pocas ilusiones con explicaciones teóricas, y a la vez se esforzaba para escribir cuentos mágicos para recuperar mi ilusión.

Él era especial... nos veíamos realmente poco y al principio yo le repelía profundamente, en realidad no me gustaba ninguna compañía, pero el era interesante, imaginativo, poético, creativo e inteligente, nunca sospecho de los horarios para vernos, en dos años nunca salimos ni a un café, ni al cine y él jamás se quejó, bueno tal vez si pero lo ignoraba y el lo aceptaba así.

Con todas las dudas existenciales, hablando de pudrirnos juntos, de donar nuestra piel al que muriera después para forrar su libro favorito, juntos no le temíamos a nada, caminábamos hacia la eternidad, con el podía hablar de las cosas mas temibles para las demás personas sin miedo a ser juzgada.

Y entonces, pasó... todo era perfecto y así no podía ser, así que... un día sin más mi madre dijo que mi familia había escuchado rumores y que no quería que me frecuentara más con "ese muchacho", que ya teníamos demasiados problemas, y entonces... Él se fue, se caso, tuvo hijos, y vivió feliz para siempre.








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