Me he cambiado de escuela muchas veces, lo que me contaba mi abuela aunque fantasioso era increíble, por que ella no veía nada de televisión ni sabía leer, entonces no podía creer como es que sabía tantas cosas y describía a los duendes por ejemplo tan perfectamente como salen en las caricaturas o los libros,
yo desde niña sabía de duendes, brujas y gigantes.
Sin embargo, lo que no sabía era como enfrentarme a mi misma, en ocasiones iba hacia el patio, los fantasmas para mi no eran fantasmas, si no familia de otros tiempos que rondaban la casa, me era de lo mas fácil platicar con ellas, porque ellas no me decían nada, no se me hacia raro.
Las personas mandaban llamar a mi mamá diciendo que tenía problemas, que era "suicida", pero no, la muerte era mi amiga, o al menos los espíritus lograba conectar con mi energía y hasta experimente algunas cosas con las personas, curar con mis manos, y escuchar sus miradas, hasta que se me ocurrió obedecer ese instinto de ayudar a desconocidos.
Al siguiente día toda la junta estaba reunida para ofrecerme "apoyo" pero yo no regrese, en cuanto se lo dije a mi mamá hizo lo necesario para cambiarme y me dijo que no lo hiciera más, que todos tenían sus problemas, y tenían que enfrentarlos.
Bueno en fin que nadie nunca me daba más que negativas, pero ninguna explicación, pero un día, por fin uno de ellos hablo...
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