Era normal dentro de lo que cabía que no me quisieran decir que pasaba,
y que esperaran que realmente no pasara nada en mi, sin embargo debido a los acontecimientos,
pues... mi abuela me había preparado toda la vida para esto,
pero nadie nunca había estado preparado, yo soy descendiente de una raza vampirica,
de una raza inteligente y noble, que poco a poco se fue desvaneciendo de la faz de la tierra,
gracias a la ignorancia de la gente que los rodeaba, no valoraran su experiencia, y ellos no valoraron su ignorancia, empezaron a juntar odios y recorres, a crear estúpidas leyendas, a cazarlos, y nuestra raza también tuvo sus culpas por que los envidiaban, con toda la libertad que ellos tenían ya hubieran creado una civilización grande y prospera, pero no, no podían debido a sus limitantes físicas, y el amor, ellos era una raza apasionada, pero su vida era tanta, que no podían ser monógamos, ademas todos estaban acostumbrados a ser libres a viajar y a dejar las parejas para el momento de aburrirse, pero poco a poco cuando su legado iba decayendo añoraban el amor único, el amor entregado que manifestaban sus pares menos civilizados, un amor romantico que iba marcando épocas, que iba cambiando y dejando su huella en todas las artes, gracias a esta añoranza es como esta nueva raza surgió, proveniente de años de mescolanza de buenas y malas maneras, por que siempre deben de existir ambas.
En fin, lo único que se quedo en mi de los orígenes es esta hipnosis de descubrir y capturar a las personas a través de la mirada, estas ganas de ayudar, el gusto por la sangre y la manera de mover energías de tal forma que puedo dañar o curar... sin embargo lo ultimo era lo más peligroso, lo más extraño, lo que muchos rechazaban.
Esto se me desarrollo con el tiempo, cuando estaba dejando de ser una niña, sin embargo siempre asuste a mi familia por la estrella relación que mantenía con la muerte, con sueños aterradores para los demás, con visiones o maldiciones que apenas lanzadas se cumplían, todo eso ellos lo observaban y venían venir cada ves lo peor, tenían miedo de mi pero lo ocultaban con mucha amabilidad.
Y es que yo siempre fui consentida, consentida por el mundo, no tuve un nido familiar cariñosos, de hecho crecí sola, pero por muy extraño que suene tenía al universo de mi parte siempre y cuando le correspondiera, si yo me sentía sola, o no tenía dinero, solo tenía que desear lo que necesitara y se cumplía.
Pero cuando yo le fallaba al universo todo se volcaba en mi contra o con los que me conocían...
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